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Cuando tu camiseta entra al campo

Hoy ha pasado algo que me ha emocionado mucho.

Y quizá, visto desde fuera, pueda parecer simplemente una imagen.

Cuatro niñas entrando al campo junto a las jugadoras de la Selección Española de Rugby Femenino.

Cuatro niñas llevando la camiseta de su club.

La camiseta de Las Bucaneras de Gines.

Y en ella, el pequeño logo de Kialo.

Pero para mí no era simplemente una camiseta.

Era mucho más.

Hoy, en Sevilla, Las Leonas se enfrentaban a Sudáfrica en un partido histórico: el primer partido internacional femenino de la Selección Española celebrado en Sevilla. Las gradas de La Cartuja estaban llenas y muchas personas pudieron ver ese momento.

Y entre todas esas personas, muchas pudieron ver también algo que para mí representa una parte muy importante de mi propia historia.

Kialo estaba allí.

No en una valla publicitaria.

No en un anuncio.

Estaba en la camiseta de cuatro niñas que salieron al campo con la cabeza bien alta. Ilusionadas, felices…

Y eso me hizo pensar en por qué empecé Kialo.

Emprender también es salir al campo

Cuando emprendes, empiezas con muchísima ilusión.

Pero también con muchísimo miedo.

Tienes una idea en la que crees.

Trabajas para crear algo que te parece bueno.

Te esfuerzas por hacer las cosas bien.

Y, en mi caso, he creado productos con  los que puedo sentirme orgullosa.

Pero después aparece una pregunta que nadie puede responder por ti:

¿Le gustará a alguien más?

Y ahí empieza el verdadero partido.

Porque emprender está lleno de incertidumbre.

Hay días en los que te sientes eufórica y piensas que todo tiene sentido.

Y hay otros en los que el papeleo te consume y entonces, dudas. Te preguntas si estás haciendo lo correcto y, aunque no quieras reconocerlo, piensas:

¿Merece la pena seguir?

Es un poco como el rugby.

Sales al campo porque quieres jugar.

Quieres darlo todo.

Quieres hacerlo lo mejor posible.

Pero enfrente tienes a alguien que también quiere ganar.

Y sabes que te van a placar.

Que vas a caer.

Que habrá momentos en los que avanzar un metro te costará muchísimo esfuerzo.

Y aun así…

sigues corriendo.

Entonces ocurre algo que te recuerda por qué empezaste

Hoy vi esas cuatro camisetas.

Vi el logo de Kialo.

Vi a esas niñas caminando junto a las jugadoras de la Selección.

Y pensé:

“Por esto.”

Por momentos como este.

Por formar parte de algo que va mucho más allá de vender un producto.

Porque cuando decidí apoyar a Las Bucaneras, no estaba pensando únicamente en poner el logo de Kialo en una camiseta.

Estaba pensando en apoyar a un equipo femenino.

En apoyar a niñas que están aprendiendo lo que significa formar parte de un equipo.

A competir.

A esforzarse.

A levantarse después de caer.

A respetar al rival.

A confiar en sus compañeras.

Y, sobre todo, a atreverse a salir al campo.

Hoy ellas llevaban nuestra camiseta

Quizá ellas todavía no sepan todo lo que significa para mí verlas ahí.

Quizá para ellas fuera simplemente un partido.

Un momento más dentro de una temporada.

Pero para mí fue una de esas pequeñas cosas que te hacen parar.

Mirar hacia atrás.

Y recordar todo lo que ha costado llegar hasta aquí.

Porque detrás de una marca pequeña hay muchas horas.

Muchas dudas.

Muchas decisiones.

Muchos “¿y si no funciona?”.

Muchos momentos en los que tienes que volver a creer en ti misma.

Y de repente…

tu camiseta aparece en televisión acompañando a la Selección Española.

Y entiendes que, aunque todavía quede muchísimo camino por recorrer, algo de lo que soñaste ya está ocurriendo.

El orgullo de llevar una camiseta

Hay algo que me gusta especialmente de esta historia.

No es solo que el logo de Kialo apareciera en televisión.

Es quién lo llevaba.

Cuatro niñas.

Cuatro Bucaneras.

Entrando al campo con la camiseta de su equipo.

Representando a su club.

Y formando parte, aunque fuera durante unos minutos, de un momento que recordarán durante mucho tiempo.

Espero que hayan salido al campo sabiendo que estar ahí era importante.

Que entendieran que no estaban simplemente acompañando a unas jugadoras.

Estaban representando a todas las niñas que juegan al rugby.

A todas las que empiezan.

A todas las que tienen miedo.

A todas las que alguna vez piensan que quizá no son suficientemente buenas.

Y a todas las que, a pesar de todo eso, deciden salir al campo.

Kialo y el rugby tienen algo en común

Quizá por eso siento que Kialo encaja tan bien con el rugby.

Porque ambas cosas hablan de atreverse.

De intentarlo.

De dar lo mejor de ti aunque no tengas garantías.

De levantarte cuando algo no sale como esperabas.

De confiar.

De formar equipo.

Y de seguir avanzando.

Hoy España perdió 0-20 frente a Sudáfrica. Pero para mí, el rugby no se mide únicamente en el marcador.

Hay partidos que se ganan con un ensayo.

Y hay otros que se ganan simplemente porque has tenido el valor de salir al campo y dejarlo todo.

Hoy, mientras veía a esas cuatro Bucaneras entrar con su camiseta, sentí que Kialo también estaba jugando su pequeño partido.

Y que, después de todas las dudas, todos los miedos y todos los momentos de incertidumbre…

recordé mi porqué.

Quiero seguir creando.

Quiero seguir creciendo.

Quiero seguir haciendo productos en los que creo.

Y quiero que Kialo siga estando cerca de personas que, como esas cuatro niñas, salen al campo con ilusión, con orgullo y con ganas de darlo todo.

Hoy no sé cuántas personas vieron nuestro logo.

Pero sí sé una cosa:

yo vi exactamente lo que significaba.

Y me siento profundamente orgullosa.

Gracias, Bucaneras.

Por llevar nuestra camiseta.

Por salir al campo.

Por recordarme por qué merece la pena seguir jugando.

Y también gracias a las sénior, que me han abierto las puertas de este equipo, que me están enseñando, que tienen la paciencia de acompañarme mientras aprendo y que, sin darse cuenta, han conseguido que alguien que acaba de llegar empiece a sentir que pertenece.

Gracias por hacerme sentir en casa.

Porque quizá eso sea también el rugby.

Encontrar un lugar donde aprender, caer, levantarte, reírte, esforzarte y seguir avanzando junto a otras personas.

Y hoy, viendo a esas cuatro niñas salir al campo con la camiseta de las Bucaneras, con el nombre de Kialo en ella, sentí algo muy difícil de explicar:

orgullo.

Orgullo de ellas.

Orgullo de las Bucaneras.

Y orgullo de seguir jugando este pequeño gran partido que es Kialo.

Hoy Kialo salió al campo.
Y me recordó por qué merece la pena seguir jugando.

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